Hace muy poco tiempo, para disponernos a empezar nuestra sesión de entrenamiento favorita, únicamente necesitábamos la indumentaria adecuada y el resto lo ponía la propia motivación (con alguna canción de por medio con la que inspirarnos) para ir superando las etapas más difíciles y mejorando los resultados que nos hubiéramos propuesto: aumentar progresivamente los kilómetros de running recorridos, incrementar la dificultad y/o duración de los ejercicios de suelo,  reducir el cronómetro nadando la misma distancia, etc.

No cabe duda de que el deporte de alta competición, el mismo que observamos con enorme admiración y ciertas dosis de envidia, ha propiciado que la práctica deportiva menos ambiciosa se guíe también por la alta tecnología para la mejora de las marcas personales, aunque estas no nos lleven a disputar ningún campeonato de renombre del que se hagan eco los informativos nacionales e internacionales.

Y como consecuencia de ello, e inevitablemente llevada por el elevado porcentaje de población que se une a la saludable costumbre de ejercitar su cuerpo de manera habitual, la aparición en el escenario del training de aplicaciones específicas para el deporte ha supuesto una verdadera revolución, cambiando (para bien) el modo en que se distribuyen y optimizan las sesiones de entrenamiento, al tiempo que logran controlarse diversos parámetros del rendimiento físico, detectando picos de resistencia y evitando sobresfuerzos.

Aplicaciones para hacer ejercicio, valiosas aliadas de nuestro bienestar

Aunque, como decimos, nuestros resultados no reciban una recompensa en forma de medalla olímpica o campeonato del mundo, controlar adecuadamente el rendimiento deportivo marca la diferencia entre ganar y perder, no contra otros sino frente a nosotros mismos.  Pero es mucho más que eso…

Representa aprovechar al máximo las bondades del deporte que hayamos escogido; supone evitar perder la ilusión cuando, sobre todo al principio, nos marcamos metas demasiado ambiciosas sin conocer bien nuestro cuerpo; permite poder dosificar mucho mejor el esfuerzo; entraña conocer nuestros límites para no sobrepasarlos;  implica una mejora en la propia autoestima (al sobreponerse frente a las dificultades y conseguir objetivos que no se tenían en mente, por creerlos imposibles); en definitiva, simboliza la correcta simbiosis cuerpo y mente, y cuando ambos elementos trabajan al unísono la salud y el bienestar son plenos.

De un primer uso médico, el pulsómetro pasó a convertirse en un instrumento determinante para revelar los resultados deportivos en la alta competición. Mediante la unión del pulsómetro con otros medidores de parámetros físicos y la más avanzada ingeniería computacional hemos obtenido las actuales aplicaciones móviles para hacer ejercicio que casi se han convertido en imprescindibles.

¿Qué miden las aplicaciones móviles para hacer deporte?

Solas o combinadas con otros elementos (medidor del pulso cardíaco o podómetro, por ejemplo) registran una buena diversidad de datos referidos al desempeño de la actividad deportiva: pasos, distancia recorrida, seguimiento por GPS de la ruta, calorías consumidas, velocidad, ritmo con respecto a la distancia, grados de desnivel del terreno, etc.  A este respecto, el usuario podrá ver plasmados posteriormente sus números en atractivas e intuitivas gráficas que le permitirán compararlos en determinados períodos de tiempo.

Como añadidos extras, muchas de ellas incorporan la posibilidad de realizar fotografías durante el recorrido y la función de compartir los resultados en medios sociales, método que muchas veces actúa como detonante de motivación para seguir mejorando.  También pueden sincronizarse con el reproductor de música del smartphone para amenizar las sesiones.

Casi la mayoría de las aplicaciones deportivas para dispositivos móviles permiten establecer objetivos individualizados, por ejemplo el programa de entrenamiento marcado por un preparador físico, y de esta forma ir avanzando mediante un propósito concreto y ajustándose mejor a la secuencia marcada por el profesional.

¿Son fiables?

La mayoría de las aplicaciones deportivas son bastante precisas y arrojan unos resultados que pueden servir de buena base dentro de un plan deportivo integral y personalizado, elaborado por expertos. Suelen ser de gran ayuda para el preparador físico, pues de ellas obtendrá una serie de datos de rendimiento que le permitirán controlar la evolución del programa y modificar sobre la marcha lo que no funciona.

Usándolas en base a un perfecto conocimiento de nuestro estado de forma y bajo la supervisión de un profesional, las aplicaciones deportivas para móviles pueden ser el complemento perfecto en cualquier actividad física, sirviéndonos de estímulo para no desanimarnos (al ver que progresamos) y permitiéndonos un ritmo y progreso controlados.

El dispositivo móvil empleado no es obstáculo para hacerse con cualquiera de las aplicaciones deportivas actuales, ya que la inmensa mayoría de ellas ha sido desarrollada para los sistemas operativos móviles más populares (Android, iOS, Blackberry o Windows Phone, entre otros). En cuanto al desembolso para hacerse con una, podemos encontrar apps deportivas gratuitas y otras a coste pero con precios bastante asequibles, de media unos 4 euros.

¿Te animas a utilizar una app para entrenarte o ya la utilizas?.  En este último caso,  ¿cuál es tu experiencia?, ¿te ha ayudado a definir mejor tu entrenamiento?, ¡cuéntanoslo!