De cómo empecemos la mañana dependerá, en gran medida, el resto de la jornada. Nuestro estado de ánimo y energía, así como la disposición y motivación que mostremos en el día van a estar definidos, la mayoría de las veces, por nuestros (buenos o malos) despertares.

Todos hemos dicho u oído alguna que otra vez aquello de “levantarse con el pie izquierdo”, expresión referida a una consecución de infortunios que se achacan a un mal comienzo del día. Lejos de achacar estos hechos a la creencia de que alguna fuerza sobrenatural nos está empujando a la adversidad, hoy vamos a interpretarlo desde el lado más racional y a buscar las pautas correctas que nos pueden ayudar a vivir cada día sintiéndonos plenos y positivos, desde el inicio.

1.- Despiértate con tiempo

No hay nada que estrese más que saltar de la cama a toda prisa porque se hace tarde. Esta situación nos pone a prueba y, muchas veces, provoca que sigamos el resto de la mañana completamente desbocados.

Prueba a despertarte con tiempo suficiente y regálate unos minutos hasta que te decidas a poner un pie fuera de la cama.

Ponte una música suave mientras tanto y disfruta de la luz natural que entra por la ventana. Piensa detenidamente en los planes del día y termina de organizarlos, si no lo has hecho el día anterior. Desperézate lentamente y -solo entonces- ponte en marcha.

Este ritual es toda una terapia antiestrés y obra milagros, ¡te lo aseguramos!

Esta fase, realmente, comienza desde el día anterior. Tener preparada toda la ropa o mantener todo en su sitio para que sea más fácilmente localizable antes de salir de casa (las carteras del colegio, el ordenador portátil, el teléfono móvil, las llaves del coche, etc.) tiene una importancia crucial para mantener ese primer estado de tranquilidad que nos permite comenzar el día con una actitud magnífica.

2.- A estirar se ha dicho

Aunque el desperece ya supone un estupendo primer estiramiento, ahora toca desentumecer todo el cuerpo y prepararlo para la actividad.

Ponte esa canción que te “pone las pilas”, que es capaz de hacerte sentir a tope, y empieza con unos estiramientos suaves. Te sentirás fenomenal.

No hará falta que dediques mucho tiempo a esta primera toma de contacto con el ejercicio; cinco minutos serán suficientes para activar tu cuerpo y sentirte listo/a para iniciar el día con una buena dosis de energía.

3.- Bebe agua en ayunas

Hay muchas voces que se pronuncian a favor de beber agua en ayunas porque –según se argumenta- ayuda a adelgazar. Nosotros nos inclinamos por una razón mucho más contrastada y probada científicamente: el agua matutina favorece la diuresis, ayudando a los riñones a eliminar las toxinas y los residuos innecesarios. Por otro lado, el agua en ayunas ayuda a nuestros músculos y articulaciones, ya que ejerce como un valioso “lubricante”.

3.- Una ducha matutina para despertarse completamente

La ducha matinal completa el despertar. Elige una temperatura agradable para el agua (no es necesaria una ducha de agua muy fría si no estás acostumbrado/a), sécate bien, vístete y dirígete a la cocina.

4.- Desayuna bien

Un buen desayuno termina de cargarnos de energía, levanta el ánimo y ayuda a que pensemos con mayor claridad.

No tomes un café y te marches sin más; una mañana propicia – o al menos como nosotros la percibimos- también tiene mucho que ver con haber proporcionado alimento al cuerpo desde primera hora de la mañana.

Oblígate a desayunar correctamente y notarás la diferencia.

Un tentempié a media mañana es también igual de importante, sobre todo para que no notes un bajón en tu actividad. No comas delante del ordenador; párate a disfrutar de unos minutos de descanso y retomarás posteriormente con mayor capacidad resolutiva.

5.- Mantente positivo/a, desde el principio del día

Si hay una agenda muy apretada no empieces angustiándote desde el minuto cero. Ve poco a poco resolviendo asuntos y no quieras abarcar todo a la vez, ese ya es un buen objetivo que te predispone a seguir afrontando – y relativizando-  el resto de compromisos.

Prioriza y regálate unos minutos, entre una u otra obligación, para relajarte y pensar en lo que más te haga sentir bien al final del día: llegar a casa y jugar con tus hijos, hablar con tu pareja, hacer deporte, ir a darte un masaje, etc.

No renuncies a esos minutos de relax y de desconexión de las obligaciones.

Y ahora cuéntanos: ¿Cuál es tu ritual matutino? ¿Qué pautas sigues, que a ti te funcionan, para empezar cada día con mayor energía y vitalidad? ¡Te esperamos!