Hoy es protagonista en nuestro blog un alimento tan apetecible como saludable, rico en diversos nutrientes esenciales y recomendado para toda la población, pero especialmente para aquellas personas a las que les gusta practicar deporte.

Hoy nos acompaña un humeante y reconfortante cucurucho con ricas castañas. ¿Gustas?

¿Qué es la castaña?

Vamos a empezar situándonos un poco en los orígenes de este buen manjar tan tradicional en nuestra gastronomía popular.

La castaña es el fruto del castaño, árbol de hoja caduca que en nuestro país se concentra, en su mayoría, en las provincias de León y Málaga. Sin embargo, no es un producto autóctono de la península ibérica, ya que se introdujo en nuestro territorio procedente de Asia Menor.

Actualmente, los mayores productores y exportadores mundiales de castaña son China, Italia, Turquía y Corea del Sur.

La castaña ha constituido la base de la alimentación de algunas civilizaciones, principalmente en aquellas donde el cultivo de cereales no estaba tan extendido. La castaña se consumía entonces, casi en su totalidad, en forma de harina. También se empleaba para alimentar al ganado.

En nuestros días, la utilización de la harina de castañas se ha extendido a la práctica totalidad de las zonas donde es consumido este fruto.  Se emplea de esta forma para elaborar pan y diferentes preparaciones de dulces populares.  Decir además que este uso resulta ser una alternativa perfecta para las personas con intolerancia al gluten (enfermedad celíaca).

Aunque muchas personas no sepan dónde catalogarla, la castaña es -en realidad- un fruto seco pero que, frente a este tipo de alimento, representa una clara ventaja: posee bastantes menos calorías que los frutos secos más consumidos (nueces, avellanas, almendras, etc.). Paralelamente a este privilegio se acompaña de los beneficios de éstos: una correcta y proporcionada dosis de vitaminas, hidratos de carbono, grasas cardiosaludables y oligoelementos.  Todos ellos componentes que deben formar parte de una dieta sana y equilibrada.

Composición nutricional de la castaña

La castaña contiene, en más de un 45%, carbohidratos complejos, que resultan ser verdaderamente mucho más interesantes que los hidratos de carbono simples, ya que los primeros garantizan una absorción más lenta de los azúcares y –por tanto- una mayor disposición de energía, por lo que se evitan los picos de glucosa (los niveles se mantienen estables durante más tiempo) y los ataques de hambre entre horas.

La castaña es además un alimento rico en agua, aproximadamente en un 48%.

A pesar de ser un fruto seco, la presencia en grasas es prácticamente insignificante, no suponiendo más del 2% de su peso y siendo poliinsaturadas en su mayoría. El mismo porcentaje se puede encontrar en proteínas.

Por otro lado, es necesario resaltar que la fibra se halla en la castaña en, aproximadamente, el 8% del total. Puede integrarse, por tanto, como complemento natural para paliar el estreñimiento, mientras que en las dietas de adelgazamiento constituye un fabuloso aliado para mantenerse saciado por más tiempo.

En cuanto a minerales, la castaña es rica fuente de potasio, calcio, hierro, fósforo y magnesio. Su aporte en vitaminas viene representado por la vitamina A, vitaminas del grupo B, principalmente niacina (vitamina B3) y ácido fólico (vitamina B9), además de vitamina C.

Además de su incuestionable contenido en nutrientes esenciales, el bajo aporte calórico de la castaña (como indicábamos al principio) es su mejor tarjeta de presentación (190 kilocalorías por 100 g de producto), aunque también es cierto que durante mucho tiempo se le consideró un alimento muy calórico y poco recomendable en dietas de control de peso.

La castaña presenta el único inconveniente de resultar algo indigesta si se consume cruda, aunque esta circunstancia no sucede en todas las personas, tan solo en aquellas con un estómago algo más delicado.   Consumirla asada, cocida, en guisos o compota es la alternativa perfecta mientras se mantienen intactas tus propiedades.

propiedades-de-las-castanas

Baja en grasas y con un aporte calórico aceptable; rica en hidratos de carbono de absorción lenta, agua y fibra, una buena legión de minerales y una correcta representación de vitaminas, la castaña resulta ser una extraordinaria alternativa para complementar la alimentación del deportista, por asegurar una reserva constante de energía, además de un saludable suplemento a los frutos secos tradicionales, garantizando así una alimentación variada y equilibrada.

La castaña supone un magnífico alimento con el que mitigar los primeros fríos.  Y no se puede olvidar que, además de suponer una fuente de ingresos adicional para pequeños comerciantes, la castaña dibuja una estampa típica en nuestras ciudades.  Los puestos ambulantes de castañas asadas son, sin duda, la imagen más representativa del otoño y el preludio de unas fiestas todavía más arraigadas en nuestra cultura: la navidad.

Aprovecha la época de castañas y disfrútalas como mejor te gusten. Por cierto, ¿cómo las prefieres tú? 🙂