¿Te ha ocurrido alguna que otra vez comenzar con fuerza tu plan de entrenamiento y abandonar tras unas pocas semanas?

Como tú, muchas personas confiesan romper con la beneficiosa rutina del ejercicio físico al poco de comenzar y dejarse tentar por la soñada comodidad del relax en el sofá de casa.

Es tan común este fenómeno que la Universidad de Castilla-La Mancha ha realizado un estudio en el que se ha valorado la tasa de abandono de la actividad física, en concreto del entrenamiento en gimnasio, y ha obtenido el dato de que el 68% de los recién inscritos en estos establecimientos dejan de asistir antes de cumplir el primer año de matrícula.

Para que no vuelva a ocurrirte a ti algo parecido, en base a nuestra experiencia hemos elaborado una lista de consejos que hemos comprobado funcionan bastante bien.

En nuestra profesión, estar muy cerca de las necesidades de nuestros clientes nos hace detectar cuáles son sus creencias al respecto del deporte (principalmente, qué puede conseguirse y qué no debe esperarse de él), sus miedos, sus objetivos y sus estímulos también. Las charlas motivacionales son parte de nuestro método de trabajo; nuestros profesionales, junto a nuestro coach, Héctor Sanz, conforman un equipo multidisciplinar que consigue los resultados que tanto nosotros como nuestros clientes buscamos.

Hoy compartimos contigo estas claves que creemos te serán útiles para no abandonar tu entrenamiento.

1.- Ten muy claros los porqués

Hacer deporte es, y será, una de las mejores decisiones que tomes en tu vida, pero tener siempre presente qué ganarás con la actividad física evitará que un buen día te cuestiones el motivo por el que, a pesar del frío y el sofocante calor, sigues invirtiendo en ti.

2.- ¿Por qué deporte te has decantado?

¿Estás cómodo/a con la práctica deportiva que has escogido? ¿Empiezas a notar que no encaja contigo?  ¿Los entrenamientos son divertidos y estimulantes?
Si has contestado NO a alguna de estas preguntas es más que probable que te acabe sucediendo alguna de estas situaciones: que te decidas por hacer un cambio o por abandonar.

Sentirse a gusto, descubrir aptitudes y habilidades que se intuían pero que acaban emergiendo al poco tiempo, notar que existe un avance significativo y que la inversión (en tiempo y sacrificio) merece la pena, etc. son elementos esenciales para continuar dentro de una disciplina cualquiera, no solo en el deporte sino en cualquier otra faceta de la vida: estudios, trabajo, etc.

Analiza bien los motivos por los que decidiste escoger esa actividad física en concreto y si no logra convencerte plantéate un cambio a mejor.  Escoge un buen personal trainer para que te asesore bien y te acompañe en todo momento. Notarás la diferencia.

3.- Sigue un programa de entrenamiento adaptado a ti

Calzarse las zapatillas con intención de entrenar está muy bien, pero… ¿cómo lo vas a hacer? ¿Sabes de tiempos, fases, intervalos, repeticiones…? No hacer lo correcto implica, directamente, no lograr ninguno de los objetivos por los que te planteaste hacer deporte, lesionarte y… eso es: ¡desanimarte y abandonar!

4.- Dale tiempo al tiempo

El ejercicio físico no es un objetivo perecedero y a corto plazo, sino una travesía pausada y segura, de pequeños logros, y en la que no hay una meta establecida.

Comenzar a practicar alguna disciplina deportiva exige que “equipes” también tu mente con la dosis de paciencia necesaria para no desesperarte y poder ir viendo resultados, porque éstos siempre llegan.

Ser constante y moderado, sin caer en las prisas típicas de querer ver cumplidos objetivos en un plazo menor al aconsejable, son las pautas a seguir para no caer en la desilusión. También deberás prepararte para hacer tuyas pautas y conductas como adaptación, pequeñas renuncias (sin que ello te haga infeliz) y perseverancia.

5.- El deporte NO lo es todo

Un error muy común es el de querer conseguir con el deporte todos los beneficios que con otros hábitos no se consiguen.

Si llevas una vida muy desordenada e insana (alcohol, falta de sueño, mala alimentación, estrés, etc.) no puedes pedir al deporte que lo solucione todo por ti.

Piénsalo bien, correr tres horas a la semana no va a evitar que los efectos del paquete de tabaco que fumas a diario se eliminen de tu organismo. En estos casos es lógico desanimarse y abandonar, pero el problema no es el deporte, sino las altas expectativas depositadas en él. Haz un buen análisis de todos tus hábitos y reconduce tu vida; luego, la actividad física vendrá sola.

6.- Corta con el aburrimiento de raíz

¿Entrenas en solitario? Si te aburres soberanamente en cada sesión de entrenamiento es normal que al poco tiempo te empieces a desmotivar y te replantees que no merece la pena.

Únete a otras personas con tu misma afición; utiliza música para activarte; ve variando la ruta que sigues a diario para ver otros escenarios, etc.  Tú, mejor que nadie, sabes lo que te provoca unas tremendas ganas de moverte, así que explota todas las posibilidades, merece la pena que continúes.

Aquí tienes unos cuantos consejos para entrenar en solitario que creemos te pueden venir muy bien.

no-perder-la-motivacion-al-hacer-deporte

7.- No hay dolor

Entrenar no debe exigirte un esfuerzo sobrehumano, todo tiene un límite.  Muy distinto es cuando tu entrenador te pide que trabajes un poco más duro, pero es porque sabe que puedes hacerlo y porque, sobre todo, conoce lo que te conviene.  Al final, ese trabajo extra acaba por agradecerse porque sientes que te hace bien.

Si cada sesión se convierte en una tortura, muy probablemente acabarás odiando esos momentos en los que te ejercitas y querrás evitarlos a toda costa.  Consulta con un profesional para que te guíe; harás las cosas bien y no te sentirás tentado a abandonar antes de tiempo. Vas a notar la diferencia y aprenderás a disfrutar de la experiencia.

8.- Descansa, dosifica y apúntate a la variedad

Quien te diga que debes entrenar a tope todos los días es que no te quiere bien.

Dar al cuerpo los debidos descansos te hará afrontar la próxima jornada de entrenamiento con más ganas y energía; pero además, ayudando a recuperar adecuadamente minimizarás el riesgo de sufrir algún tipo de lesión por sobreesfuerzo.

Por otro lado, procura variar tu plan de entrenamiento.  No te decimos que lo modifiques completamente a la primera de cambio, sino que sigas un programa que sea lo suficientemente completo para que puedas tener cierta flexibilidad, de forma que cada sesión te permita trabajar una zona o centrarte en un objetivo concreto (fuerza, flexibilidad, coordinación, equilibrio, relajación, etc.).

Una vez más, insistimos en el hecho de dejarte asesorar por un entrenador personal. En función de tus necesidades, hará tus sesiones sumamente entretenidas y amenas, de forma que puedas obtener un beneficio a todos los niveles. El resultado no solo se reflejará en un bienestar cuerpo-mente, sino que mantendrá intacta tu motivación.

9.-  Hazle un hueco al deporte

A menudo se considera el entrenamiento una actividad secundaria y perfectamente prescindible, pero esto es un error.

Igual que reservas un momento del día para regalarte un buen desayuno; igual que sabes que debes dedicar un tiempo a contestar e-mails o hacer la compra, también tienes que contar con un espacio de tiempo fijo en tu agenda para el deporte.

Si empiezas a practicarlo cuando “te dejan” las otras obligaciones, entonces NUNCA dispondrás de tiempo libre. Al ver que entrenas muy de vez en cuando (y al no apreciar resultados evidentes) te resultará una pérdida de tiempo y terminará por dejar de interesarte lo más mínimo.

Desde antes de empezar a hacer deporte, asígnale el tiempo necesario y programa tu vida en función de tu entrenamiento, y NO al revés.

Hazle un hueco al deporte, ¡es para toda la vida!

El deporte no es una actividad aislada o diferente a cualquier otro propósito en la vida.  Si sabes lo que quieres, cómo lo quieres y para qué todo se hace más fácil.

Igual que con cualquier otro objetivo, las recompensas no vienen solas sino acompañando a un pequeño esfuerzo por tu parte. Y siempre, siempre, éstas terminan siendo mucho mayores que los sacrificios, creando el estímulo necesario para no rendirse y reconociendo que todo el trabajo invertido ha merecido la pena.

Esperamos que estos consejos te ayuden lo suficiente para no dejar de lado uno de los objetivos más importantes de tu vida.

Cuéntanos, ¿cómo te motivas tú? Esperamos tus comentarios 🙂