Correr es el deporte de moda. No hay más que asomarse al parque más cercano para observar que decenas de entusiastas del running, solos o en grupo, se afanan por depurar su estilo al tiempo que buscan mejorar sus propias marcas.

El objetivo de este y cualquier otro deporte es el mismo: alcanzar un estado de bienestar integral, en cuerpo y mente; no obstante, queda claro que no todos los deportes son para todo el mundo, lo que significa que cada persona debe encontrar la disciplina que mejor se adapte a sus circunstancias.

Los detractores del running lo son, en su mayoría, por considerar que puede ocasionar, a largo plazo, problemas en las rodillas.  La pregunta es: ¿ocurre irremediablemente?, y… ¿a todo el mundo le sucede? Si es o no del todo cierto lo vamos a ir viendo a continuación.

Lo primero que debe quedarnos claro es lo que ya adelantamos dos párrafos atrás: correr NO es un deporte destinado a cualquier persona. También es importante aclarar que alguien predestinado a padecer osteoartritis de rodilla, por ejemplo, la desarrollará independientemente de si corre o no.

Por otro lado, puede darse el caso de personas con una predisposición genética a sufrir dicho desgaste del cartílago y comprobar que pueden detener el avance del problema con sesiones cortas, y muy controladas, de running.

Correr y dolor de rodilla, ¿pareja inseparable?

Afirmar categóricamente que correr dañará las rodillas, o que no lo hará bajo ningún concepto, es un tanto arriesgado.  En este punto están de acuerdo todos los expertos en medicina deportiva.

Muchos corredores terminarán su etapa en activo sin sufrir problemas asociados a dicha práctica en articulaciones como la rodilla o la cadera.  Otras personas, por el contrario, deberán ser muy precavidas antes de iniciarse en el running si ya están sufriendo un desgaste articular o verse obligadas a pausar durante una temporada su entrenamiento, consultando con un especialista, si durante las sesiones empiezan a notar molestias que no remiten.

¿Cuál es el factor que más se relaciona con los problemas de rodilla al correr? En primer lugar los impactos; pero hay otros agentes implicados que entran en juego y que, solos o en su conjunto, pueden impedir una práctica de running beneficiosa para la salud de las rodillas.

Los expertos han comprobado que, en plena carrera, las rodillas de un corredor de 70 kilogramos deben soportar una fuerza extraordinaria equivalente a 280 kilogramos, cuatro veces el peso corporal.  El peso es, por tanto, determinante a la hora de ahorrarle a la articulación de la rodilla un esfuerzo mayor del recomendable.

Pero no solo hay que contar con el peso como único causante del dolor de rodillas al correr.

Las personas con una pronación severa no ayudan a sus rodillas al correr ya que no pueden ofrecerles una adecuada amortiguación, por lo que dicha articulación acabará resintiéndose.

Terminar dañando más o menos a las rodillas también depende mucho de la técnica empleada al correr.  Las zancadas más largas, o que elevan el cuerpo muy por encima del suelo, provocan mayores impactos que el trote, donde el choque es mínimo.

¿Significa que en cualquiera de estos casos la persona debe renunciar a correr? No necesariamente, pero no debería correr con demasiada frecuencia, ni tampoco recorrer distancias muy largas. En estos casos, lo recomendable es atender a las señales del propio cuerpo, ya que éste tiene unos límites que no deben traspasarse.  Iniciar un programa de running junto a un entrenador personal puede garantizar que la experiencia resulte del todo beneficiosa.

El calzado deportivo, o –mejor dicho- la elección de un mal calzado para correr, puede ser el origen de serios y graves problemas en rodillas, tobillos y también cadera.

Otro ingrediente en la receta de los problemas de rodillas al correr es la impaciencia. Plantearse metas muy ambiciosas y en poco tiempo; lanzarse a correr sin un programa individualizado, sin saber cómo empezar y –sobre todo- cómo progresar, es un error que a menudo compromete la salud de las rodillas y que conviene no olvidar.

Conclusión:

Correr no siempre predispone a jubilarse del running con las rodillas afectadas. Éstas pueden beneficiarse al correr si se conoce el estado inicial de la articulación, si se emplea el programa adecuado y si se tienen en cuenta el peso corporal, el calzado utilizado y la técnica aplicada para minimizar la fuerza del impacto al correr.

Una persona adulta, sana, habituada al running y con un historial deportivo sin lesiones graves no ve aumentadas las posibilidades de dañar sus rodillas por el hecho de correr. De hecho, una práctica regular y el empleo de un método correcto al correr han demostrado que, incluso, pueden conseguir frenar la disminución de la densidad del tejido óseo (osteoporosis) llegada la etapa proclive a ello (a partir de los 45 años).

Sin duda alguna, plantearse empezar a correr con más de cuarenta años, si nunca antes se ha hecho, hacerlo teniendo antecedentes de artritis de rodilla o con un padecimiento ya instalado en la articulación, suelen ser la vía más directa hacia el padecimiento de dolores y el incremento del riesgo de lesiones, y acelerar la aparición de diversos problemas como la osteoartritis de rodilla.

Esperamos que estos consejos te sirvan de mucha ayuda.  Si quieres comentarnos alguna experiencia al respecto este hilo es ahora completamente tuyo. ¡Te esperamos! 🙂