Muchas veces comenzamos a cuidarnos “en serio” al advertir ciertos problemas evidentes que se han instalado en nuestro cuerpo (dolor de espalda, algunos kilos de más, falta de energía, asfixia al correr, etc.) y que requieren de una acción inmediata,  cuando (y no lo decimos nosotros, sino que es parte del discurso habitual de la comunidad médica), lo importante es mantener una conducta preventiva a lo largo de la vida y desde edades tempranas.

El desgaste articular se hace evidente en la edad adulta,  y es un proceso completamente natural.  Sin embargo, lo cierto es que puede evitarse un deterioro acelerado siguiendo algunas pautas básicas, a modo de prevención.  Hoy vamos a conocer cómo cuidar correctamente las articulaciones para minimizar y retrasar todo lo posible la aparición del dolor causante de dicho desgaste.

Lo primero de todo, ¿qué es una articulación?

La articulación es, dentro de la anatomía, la unión de dos o más huesos.

La articulación permite, gracias al cartílago articular (un tejido duro, flexible y muy resistente que cubre la articulación) que pueda producirse el correcto movimiento y rotación de los huesos y sirve de “colchón” amortiguador para evitar que rocen entre sí mientras éstos trabajan.

Un cartílago sano cumple su función gracias a una compleja red de fibras de colágeno y unas células llamadas condrocitos que conforman su característica principal: resistencia a la presión.

El cartílago articular no tiene terminaciones nerviosas ni se nutre mediante el riego sanguíneo, sino que lo hace a través del líquido sinovial, que ejerce de “lubricante” natural.

Con los años, el cartílago va perdiendo su capacidad natural para regenerarse, por lo que su desgaste se va haciendo más evidente. Aun así hay circunstancias que pueden acelerar el proceso de desgaste del cartílago y precipitar la aparición temprana de una artrosis, como son la obesidad, la práctica de deportes de alto impacto y algunos traumatismos. La predisposición genética es también parte responsable del deterioro precoz del cartílago.

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¿Cómo cuidar las articulaciones?

Se debe actuar en varios frentes:

•    Evitando el sobrepeso
•    Siguiendo una alimentación equilibrada
•    Manteniendo una correcta higiene postural
•    Realizando actividad física moderada de manera regular

-Evitar el sobrepeso

El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer diversas patologías, por lo que debe evitarse. A mayor peso corporal, mayor carga ha de soportar la articulación (y por consiguiente, el cartílago), lo que ocasiona que exista un mayor riesgo de desgaste. Las personas con exceso de peso son más propensas a padecer artrosis de rodilla.

Si existe sobrepeso es recomendable ponerse en manos de un especialista para alcanzar un peso adecuado.

-Seguir una alimentación equilibrada

El colágeno es una proteína existente en el organismo de los mamíferos en gran cantidad. Forma parte de las principales estructuras del cuerpo, tales como huesos, articulaciones, cartílagos, tendones, ligamentos y piel.

El cuerpo humano produce colágeno por sí mismo (lo hace, de hecho, durante el sueño), pero esto no sucede en igual cantidad durante toda la vida. Alrededor de los cuarenta años, la producción de colágeno se habrá reducido a la mitad.

Una alimentación equilibrada aporta al organismo las dosis suficientes de nutrientes que son esenciales para mantener estables los niveles de colágeno.

Un aporte de vitaminas (antioxidantes, que evitan la destrucción del colágeno del organismo) y minerales, así como de aminoácidos, resulta esencial para la formación y el mantenimiento del colágeno.

El estilo de vida actual, que no solo obliga a seguir unos determinados dictados de belleza (dietas muy restrictivas) sino que impone un mayor consumo de alimentos procesados (comida envasada), provoca serias carencias de colágeno.

Para mantener sanas nuestras articulaciones es importante asegurarse la ingesta de vitaminas, sobre todo vitamina C, minerales (principalmente magnesio) y proteínas de alto valor biológico, que favorecerán la reparación de los tejidos óseos.

Un suplemento de colágeno en la dieta deberá ser siempre valorado por el médico. NO es recomendable automedicarse, ni siquiera con productos comercializados como suplementos naturales.

-Mantener una correcta higiene postural

Hay determinadas profesiones que someten a determinadas articulaciones a un trabajo excesivo. A veces esta sobrecarga se produce por movimientos repetitivos; otras veces el problema lo causa la adopción de una postura inadecuada que se mantiene durante largo tiempo y que puede desembocar en lesión articular.

Hacer los oportunos descansos durante la jornada laboral y emplear técnicas de recuperación como la fisioterapia, ayudan a reducir los efectos de la sobrecarga articular.

 -Realizar actividad física moderada de manera regular

El ejercicio físico actuará frenando la acumulación excesiva de grasa (obesidad) y conseguirá también un tejido muscular fuerte, lo que redundará en unas articulaciones más protegidas frente a posibles traumatismos.

Por otro lado, el ejercicio físico realiza la correcta nutrición del cartílago articular, al producir el movimiento necesario para que el líquido sinovial se distribuya por toda la articulación.

La actividad física ha de mantenerse a lo largo de toda la vida y se adaptará a la condición física de cada persona.

Para reducir el riesgo de desgaste articular prematuro es importante evitar los deportes de alto impacto.

Si se es aficionado/a al running, por ejemplo, y no se quiere prescindir de esta práctica es necesario utilizar un calzado específico que reduzca el problema de una sobrecarga articular mantenida durante largos períodos.

Es así también igual de importante evitar entrenamientos intensos, sobre todo sin supervisión, ya que pueden provocar lesiones repetitivas que aumentan significativamente el riesgo de daños y desgaste en el cartílago.

Y tú, ¿cómo proteges tus articulaciones? ¡Cuéntanoslo!