El deporte tampoco está a salvo de modas.

Las investigaciones más recientes ponen al descubierto ventajas de determinadas técnicas deportivas en las que los fabricantes ponen el foco de atención para hacerse con la mayor cuota de mercado posible.

Desde que el calzado de running con amortiguación irrumpiera con fuerza de la mano de Nike, allá sobre la década de los 70, prácticamente todas las marcas de calzado deportivo se han sumado a una tendencia que, si bien ha llegado a bifurcarse en favor de otras preferencias, no ha perdido fuerza y se consolida como la alternativa más escogida por todo buen runner que se precie.

¿Y cuál es una de esas tendencias que algunos corredores prefieren mucho antes que la típica y archiconocida zapatilla de running con la clásica amortiguación? Pues el estilo barefoot running, o running minimalista, método del que hoy te vamos a hablar para que conozcas bien en qué consiste, además de sus ventajas, beneficios e inconvenientes.

El barefoot running

Barefoot running es, literalmente, correr descalzo, si bien dicha técnica permite también la utilización de calzado deportivo con suela ultrafina especialmente diseñada para esta modalidad del running.

Ventajas del barefoot runnig

Los defensores del barefoot running exponen numerosos argumentos para convencer al corredor más reacio, y nosotros te los contamos a continuación:

– Correr descalzo es la manera natural de correr

Las zapatillas de deporte nacieron con la intención de proteger al pie de los desniveles del terreno, pero obligaban –en cada zancada- a impactar contra el suelo con el talón, muy al contrario de lo que ocurre cuando corremos descalzos. La amortiguación se añadió como elemento protector de tobillos, rodillas y columna, al suavizar la dureza de los impactos.

Aunque el suplemento de la amortiguación pueda parecer una solución completa, a todos los niveles,  en boca de quien aboga por el barefoot running este sistema no hace otra cosa que impedir que el pie mantenga un ángulo de apoyo correcto al pisar (pues desplaza el centro de gravedad), además de modificar la postura natural de todo el cuerpo al correr. Paralelamente, evita que músculos y articulaciones trabajen adecuadamente.

– Correr sin amortiguación nos hace menos “vagos”

Cuando se corre sin protección añadida, el pie busca el centro de gravedad de manera más eficiente, proporcionando un aterrizaje progresivo, ya que tiene mayor sensibilidad (este método de carrera mejora la propiocepción), lo que se traduce en un mayor control sobre toda la pisada, zancada a zancada.

– Al correr sin amortiguación se obtiene un ritmo (cadencia) de carrera mejor

Al correr descalzo las zancadas son más cortas, pero al optimizar el modo de impactar en el suelo, se gana en rapidez, lo que se traduce en una mayor eficiencia.

– Correr sin amortiguación permite un entrenamiento más completo

Al no contar con la comodidad de la suela amortiguadora estamos mejorando notablemente todo el tren inferior, al posibilitar que todos los músculos se pongan en funcionamiento. El beneficio se obtiene de forma global, en pies y piernas, al permitir una buena distribución de la carga de trabajo.

inconvenientes-del-barefoot-running

Inconvenientes y peligros del barefoot running

Tampoco podían faltar las voces que se alzan en contra de esta técnica por considerarla arriesgada y poco apropiada para nuestra época, en la que nuestros pies ya no están acostumbrados a moverse sin un calzado de protección.

Vamos a conocer los puntos en los que se basan los argumentos en contra del barefoot running:

– La protección del calzado desaparece, y el pie está completamente expuesto

Obviamente, este es el primer factor a tener en consideración. Quien se lanza a correr descalzo se expone a las irregularidades y defectos del terreno completamente, y al no contar con una piel lo suficientemente curtida es más que probable acabar con problemas como ampollas, erosiones, cortes, quemaduras y moratones.  El asfalto no es, desde luego, el medio más apropiado para practicar running descalzo.

– Correr descalzo puede empeorar problemas biomecánicos

Tanto zapatillas (desarrolladas con bases especiales de gel y cámaras de aire) como plantillas se diseñan en base al correcto soporte y protección del pie y para corregir alteraciones biomecánicas como la pronación severa y la supinación.

Con alguno de estos problemas presente, y en ausencia de las protecciones adecuadas, la pisada (aunque más natural) puede comprometer otras partes como la rodilla  o la cadera y causar lesiones importantes.

– Cambiar a un calzado sin protección obliga a cambiar la técnica al correr, o NO será efectivo

Estar demasiado tiempo acostumbrado a zapatillas con amortiguación implica haber hecho propia una postura determinada para correr y pisar (normalmente se aterriza con el talón antes que con el medio pie), por lo que el cambio a un sistema sin protección impone un nuevo método que muchas veces no se adopta y que acarrea dolencias, además de un menor aprovechamiento de la pisada.

– Aumento de lesiones

Muchos de los especialistas consultados afirman que correr descalzo aumenta el número de fracturas y los casos de fascitis plantar, principalmente por el sobreestiramiento del tendón de Aquiles.

Aunque está claro que correr descalzo supone una técnica biomecánicamente más eficaz que hacerlo con amortiguación, que la evolución dotó al organismo de elementos anatómicos suficientes para adaptarse al terreno y sus circunstancias, y que el ser humano ha pasado mucho más tiempo descalzo (millones de años) que con zapatos, no es menos cierto que nuestros pies se han adaptado por completo a emplear un calzado como protección, y que correr con zapatillas de amortiguación ha modificado radicalmente nuestro patrón de pisada, el impulso y la absorción del impacto.

Consecuencias en nuestros días: nuestros músculos del pie no están tan fortalecidos, no disponemos de un amortiguador natural (que se pone a trabajar en modo descalzo) para adaptarse al terreno, hay una menor sensibilidad (información propioceptiva) y un mayor riesgo de lesiones.

Por tanto, la lógica se impone y ante el deseo irrefrenable de volver a correr descalzos, sobre todo si llevamos muchos años corriendo con calzado de amortiguación o si queremos desplazarnos largas distancias, lo mejor es realizar una adaptación progresiva en la que entre en juego un calzado específico de barefoot running y un entrenamiento de adaptación hasta estar bien preparados.

Esperamos que este artículo te ayude a escoger tu mejor método para correr.

Si tienes cualquier experiencia corriendo descalzo/a, o si quieres darnos tu opinión al respecto, puedes contárnoslo en los comentarios. ¡Te esperamos!