A raíz de nuestro anterior artículo hemos recibido algunas consultas por las cuales nos hemos decidido a ampliar un poco más la información facilitada en dicho post. Así que hoy vamos a continuar con esta entrada, ofreciendo más datos acerca de cómo prepararse bien antes de comenzar a hacer ejercicio. ¡Comenzamos!

El profesional médico se encarga de valorar nuestro estado de salud, pero no solamente cuando existen indicios o sospechas de enfermedad.

Nuestro médico de cabecera está ahí para aconsejarnos sobre todo lo concerniente al funcionamiento de nuestro organismo y, concretamente, en relación con todos los aspectos que pueden proporcionarnos un mayor bienestar físico y mental.

Nos recomendará, por ejemplo, cómo alimentarnos mejor y cómo mejorar la calidad del sueño; nos dará también consejos para, en un principio y antes de instaurar otro tipo de terapia, aprender a controlar adecuadamente las situaciones de estrés, etc.

Por ser ese eslabón imprescindible entre los hábitosde vida y la salud, resulta obvio acudir al médico de cabecera antes de iniciarse en alguna práctica deportiva. Este es un consejo válido para cualquier persona, pero se hace necesario en algunas circunstancias como veremos a continuación.

“Tengo cuarenta años y no practico deporte desde la adolescencia. Me ahogo cuando tengo que darme prisa para no perder el autobús. Mi trabajo es bastante sedentario, y reconozco que debería cuidar algo más lo que como.
Tengo antecedentes familiares de hipercolesterolemia y de diabetes. Siento que estoy bastante “oxidado” y me he decidido por hacer algo de deporte. ¿Debería hacerme un chequeo médico deportivo antes de empezar?”

Lo que te hemos expuesto anteriormente es el típico caso de una persona adulta que, tras un periodo bastante prolongado de inactividad, nota que su cuerpo está envejeciendo más rápido de lo que debería, por lo que decide dar un giro a la situación.  Antes de comenzar a realizar deporte por su cuenta estaría obligada, sí o sí, a consultar con su médico de medicina general para conocer su estado de salud previo a la exigencia física de una práctica deportiva.

¿Qué es un chequeo médico deportivo?

Es un exhaustivo examen clínico pensado para conocer el grado de condición física del paciente, con objeto de diseñar posteriormente el plan de entrenamiento más adecuado.

Los resultados sirven al preparador físico para adaptar tanto la disciplina a practicar como la frecuencia y la duración de las sesiones.

¿En qué consiste un chequeo médico deportivo? ¿Qué pruebas se realizan?

Estará compuesto por varias fases, o exámenes clínicos. Algunos se harán como si se tratara de una revisión rutinaria,  pero otras pruebas complementarias, en función de los primeros resultados, podrán ser prescritas por el profesional para confirmar un primer diagnóstico o para obtener una mayor cantidad de datos.

En la primera visita, y si no se ha hecho previamente, el médico completará una ficha personal de salud en la que anotará, junto a los antecedentes de enfermedades personales, el historial familiar de patologías y si ha existido práctica deportiva con anterioridad.

Querrá conocer, igualmente, si padecemos o hemos padecido alguna lesión de importancia y los datos referidos a intervenciones quirúrgicas, si es que han existido.  También anotará cuáles son nuestros hábitos cotidianos (tipo de trabajo, alimentación, sueño, etc.)

A continuación llevará a cabo un primer examen físico.

Realizará un control del peso y comprobará los pliegues cutáneos para determinar el nivel de grasa sobrante. Tomará medida del perímetro abdominal, medirá el pulso y palpará el abdomen.  Si bien podrá profundizar algo más en esta primera visita, por lo general se centrará en estos aspectos antes de pasar a otro tipo de pruebas más específicas.

En esta segunda etapa, y en función de los resultados de la primera exploración, podrá derivar a un especialista mientras continúa con los exámenes de laboratorio.  Las pruebas bioquímicas de sangre y orina revelarán datos de especial trascendencia sobre nuestro estado de salud.

Entre otros, solicitará los niveles de hemoglobina y hematocrito, además de los de glucosa, urea, ácido úrico, colesterol y triglicéridos.

Querrá conocer también si existen alteraciones en las transaminasas o una desviación en los niveles de creatina quinasa, y pedirá un recuento de los niveles de sodio, potasio y cloruro (electrolitos).

Podrá solicitar diversos parámetros, pero el objetivo se encaminará siempre en conocer el estado metabólico y si existe un correcto equilibrio químico en el organismo.

control medico antes de entrenamiento

Paralelamente a estas pruebas pedirá que nos sea realizado un electrocardiograma para obtener un gráfico de la actividad (impulsos eléctricos) de nuestro corazón.

Con todos los datos obtenidos podrá elaborar un informe muy pormenorizado de conveniencia de la actividad física regular y además:

– Detectará posibles peligros
– Dará las instrucciones para minimizar todos los riesgos
– Obtendrá una base sobre la que medir los resultados de unas pruebas posteriores, además de los progresos que se vayan alcanzando

Hoy en día no es difícil conseguir que nuestro médico de familia nos lleve un control minucioso de la salud previo a la realización de cualquier deporte, encargándose de prescribir un completo estudio. Aun así es perfectamente comprensible que en algunos casos toda esta fase previa se nos quede algo corta.

Si buscamos un informe médico previo a la actividad deportiva mucho más completo tenemos la posibilidad de acudir a un centro médico deportivo, lugar en el que –además de llevar a cabo el protocolo antes descrito- completarán nuestro perfil con la realización de una espirometría (para medir la función pulmonar) y una prueba de esfuerzo (ergometría), para observar con detenimiento el comportamiento del corazón ante una mayor demanda de rendimiento.

Además de esto, prestarán especial atención a nuestro tipo de pisada y arco plantar mediante un minucioso análisis de presión plantar.  De este modo podremos conocer si existen anomalías biomecánicas a las que prestar atención y sobre las que adoptar alguna medida correctiva.

No dejarán de lado tampoco la realización de una completa exploración articular y muscular.

El estudio será, como vemos, más exhaustivo y los resultados, por tanto, más precisos. Si esa es la opción que puedes permitirte no la dejes de lado.

Sea cual sea la alternativa que escojas, de lo que no debe quedarte resquicio alguno de duda es del hecho de someterte a un estudio médico previo para, además de valorar tu estado de salud, evitar el agravamiento de patologías y la aparición de lesiones.

Esperamos que toda esta información brindada te sea de verdadera utilidad.

Y tú, ¿qué datos obtuviste de tu primer control médico previo al inicio de tu entrenamiento? ¿Todavía no te has decidido? ¿Estás en ello? Cuéntanoslo y comparte tu experiencia. ¡Te esperamos!