“Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”

Con esta sabia frase, el griego Hipócrates de Cos, más conocido como “el padre de la medicina”, resumía uno de los pilares que deben sustentar toda existencia y que por su acertado razonamiento no ha sido discutida ni cuestionada en nuestros días.

No cabe duda de que lo que comemos puede intervenir de manera directa en cómo nos sentimos y vivimos. Nuestra dieta tiene el sorprendente poder de prevenir muchas patologías y de contribuir también a su curación.

Factores genéticos y ambientales actúan también, junto a la alimentación, en beneficio del bienestar integral y la longevidad.

Desde tsjtrainer nos ocupamos y preocupamos de la buena salud desde todos los posibles mecanismos que la activan: deporte, dieta, actitud positiva, ausencia del tabaco y el alcohol, descanso reparador, etc., por lo que desde el blog vamos a abordar continuamente los temas que pueden servir de pautas saludables a nuestros lectores.

Si pudiéramos ser conscientes de las excelentes propiedades de muchos de los alimentos cotidianos que están expuestos a diario en nuestros mercados podríamos usarlos a nuestro favor para sentirnos mejor, tanto en el plano físico como en el mental.

Muchos de esos alimentos pasan a menudo desapercibidos y no se adquieren habitualmente, bien porque no han sido alimentos tradicionalmente consumidos dentro de nuestra dieta mediterránea (el aguacate, el mango y la papaya son claros ejemplos de ello) o porque a menudo se consideran de consumo ocasional, o únicamente durante una etapa de la vida (el crecimiento, por ejemplo), por pensar que son de un alto poder calórico.

Y dentro de este último grupo se encuentra un delicioso alimento como el plátano, protagonista de nuestro análisis nutricional de hoy.  Vamos a desmontar algunos de los mitos más conocidos sobre el plátano y a animarte a que lo incluyas en tu dieta.

Porque el plátano es rico, sano, reconstituyente, beneficioso y NO engorda.

El plátano, un aliado del deporte y la salud

El plátano reúne en sí mismo un conjunto de excelentes propiedades que no pueden pasarse por alto si lo que se pretende es aliarse con una alimentación equilibrada y basada –mayoritariamente- en alimentos naturales, no procesados. Lejos de lo que suele pensarse, el plátano se puede incluir a diario en la dieta, se practique o no deporte, siempre y cuando no se padezca un trastorno metabólico como la diabetes. En este caso su consumo sí debe restringirse.

El plátano es una importante fuente de magnesio, un mineral que –en el caso de practicar actividad física de manera regular-  puede ayudar notablemente en la prevención de los temidos calambres musculares.  Contiene, además, fósforo en cantidades nada despreciables, muy valorado en los procesos cognitivos (en el caso de los estudiantes) y en situaciones de un alta exigencia de rendimiento intelectual.

Otro de los minerales naturalmente presentes en el plátano es el potasio, conocido por su contribución al correcto equilibrio de líquidos en el cuerpo, bajando los niveles de sodio y regulando la presión arterial. Para los deportistas el potasio es, a su vez, un magnífico aliado pues ayuda a la recuperación muscular. Este mineral ayuda también al fortalecimiento de los huesos.

El plátano contiene además hierro, sodio, calcio, selenio y zinc.

Con el plátano obtenemos una buena cantidad de carbohidratos, una energía natural que logra un excelente “combustible” de manera inmediata al transformar el azúcar rápidamente en glucógeno. Está, por tanto, muy indicado antes de iniciar la práctica deportiva, incluso durante entrenamientos muy intensos y/o prolongados.

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Al consumir plátanos de forma habitual estaremos, además, ayudando a aportar al organismo dosis beneficiosas de vitaminas, como retinol (vitamina A), tiamina (vitamina B1), riboflavina (vitaminaB2), folacina (vitamina B9), además de vitamina C y E. Es importante, a este respecto, ponderar las propiedades antioxidantes del plátano y su importante misión en el proceso de metabolismo energético.

Apenas se aprecian grasas en la composición nutricional del plátano y sí –en cambio- una buena cantidad de fibra, por lo que se le considera una fruta altamente saciante.

Curiosidades y utilidades del plátano.

Se trata de un poderoso remedio contra la molesta picadura de los mosquitos. A menudo, nuestros padres y abuelos utilizaban el interior de la cáscara del plátano para aliviar el intenso picor y la hinchazón provocados por estos insectos.

Otro curioso uso se refiere a su supuesta capacidad para eliminar las verrugas.  Una vez más, la parte interior de su cáscara parece ser la que debe utilizarse para tal fin, frotando la zona afectada una o dos veces al día hasta la completa desaparición de la protuberancia.

Se dice que el plátano contribuye a bajar la temperatura corporal.

Tomar un plátano a diario ayuda a evitar la acidez y el ardor de estómago y contribuye de manera eficaz a prevenir la úlcera gástrica y a frenar los procesos diarreicos.

El plátano es un aliado en la prevención de los estados de ansiedad, estrés, abatimiento y desánimo y para combatir el insomnio por su contenido en triptófano, ya que ayuda a la liberación de la serotonina, neurotransmisor encargado de favorecer el sueño y aumentar la sensación de bienestar.

¿Te han convencido las maravillosas propiedades del plátano?, pues de ahora en adelante no te prives y disfruta de una de las frutas más sanas y apetitosas que podemos encontrar de manera muy fácil en los estantes del supermercado y que, además, permanece a nuestra disposición durante todo el año.