Llega la primavera y con ella un abanico de alimentos frescos repletos de color y magníficas propiedades para la salud.

Frutas y verduras compiten en los estantes para atraer la atención del consumidor, ávido por hacerse con una buena dosis de vitaminas, fibra y minerales de la más alta calidad para así recobrar la energía y vitalidad después del letargo invernal.

Una de las frutas más consumidas en esta época del año es la fresa.

Sus extraordinarias cualidades son dignas de mención, y por este motivo hoy ocupa un lugar destacado en nuestro blog de salud y bienestar.

Fresa: propiedades

Las frutas típicas de las estaciones en las que reina el buen tiempo (primavera y verano) tienen una característica común: no solo son mucho más coloridas que las del resto del año sino que también resultan mucho más refrescantes por su alto contenido en agua. La fresa no es una excepción.

La fresa, al igual que sucede con la sandía (típica fruta de verano), contiene una gran cantidad de agua, en contraposición con las grasas e hidratos de carbono, presentes en cantidades muy pequeñas. Es, por tanto, una de las frutas más ligeras y con menor densidad calórica.

Posee cantidades apreciables de potasio y una escasa presencia de sodio, lo que le convierte en una elección magnífica en casos en los que se hace necesario llevar una dieta diurética, como por ejemplo la hipertensión o la gota.

A la fresa se le conocen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, siendo además un alimento reconocido por su acción antibiótica.

La importante presencia de vitamina C actúa, además, favoreciendo la absorción del hierro en el organismo.

Se ha estudiado, igualmente, la acción preventiva de la fresa ante el cáncer.  Su exhaustivo análisis en laboratorio ha llegado a detectar la presencia de hasta quince agentes anticancerígenos.

La fresa facilita la digestión y posee efectos purificantes, principalmente a nivel de vías urinarias y arterias.

El ácido cítrico presente en la fresa posee la extraordinaria cualidad de acidificar la orina, impidiendo así la proliferación de microorganismos patógenos. Es, como mencionamos anteriormente, un auténtico antibiótico natural.

Por otro lado, las antocianinas, el pigmento que da el característico color rojizo a la fresa, parecen ser además las responsables de la acción protectora del sistema cardiovascular ya que mejoran la estructura de las paredes de los vasos del aparato circulatorio.

La capacidad antibacteriana de la fresa ha sabido emplearse hábilmente también en cosmética natural. El jugo de la fruta triturada ha resultado ser un remedio más que eficaz en la mayoría de los casos de acné.

El uso tópico de la fresa ha demostrado su utilidad también en los casos de manchas cutáneas y uñas quebradizas.

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La fresa, un delicioso bocado que gusta a grandes y pequeños

La fresa es una deliciosa tentación también para los niños, tan reacios a tomar fruta.

Su sabor dulce, aunque ligeramente ácido, además de su color, les resulta una estupenda alternativa a peras, manzanas y plátanos.

La fresa es un alimento muy polivalente en la cocina.  La fresa, de menor tamaño, es muy apreciada por su sabor mientras que el fresón lo es por su tamaño.

A su consumo en crudo, bien lavada y sin pelar, se une el hecho de servir de base para una interesante variedad de preparaciones, tanto dulces: coulants, siropes, cremas, helados, mousses, mermeladas, sorbetes, granizados, crepes, batidos, zumos, etc., como saladas: gazpachos, ensaladas y sopas frías.

Indiscutible es su utilidad a la hora de enriquecer el sabor y añadir vistosidad a tartas, merengues, panacottas, carpaccios, suflés, tartaletas y yogures, y en el momento de preparar un completo y nutritivo desayuno, en el que lácteos, cereales y frutas deben tener su merecida presencia.

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¡A la rica fresa!

La fresa es un alimento rico en los nutrientes que son esenciales para una dieta equilibrada, y un elemento muy valorado por sus propiedades antioxidantes, desintoxicantes, astringentes, diuréticas y por resultar un elemento preventivo de diversas enfermedades, como las infecciones de las vías urinarias.

Formando parte de una dieta con elevada presencia en alimentos frescos y no procesados (frutas, verduras, hortalizas, legumbres y frutos secos), la fresa ha demostrado ser un agente  protector en los casos de enfermedades degenerativas, un alimento revitalizante en los casos de astenia y decaimiento y un extraordinario guardián del sistema cardiovascular y digestivo.

Aprovecha las fresas de temporada y disfruta de su extraordinaria versatilidad. Son toda una fuente de beneficios para el organismo y un deleite para los sentidos.

¡Que aproveche!

¿Te gustan las fresas? ¿Cómo las preparas? Déjanos tu comentario y recomendaciones. ¡Te esperamos!