Cada enero se repite la misma historia en tu cabeza:

“Tengo que alimentarme mejor”

“Voy a ir al gimnasio”

“Quiero dejar de fumar”

“Me acostaré temprano”

“Voy a aprender inglés”

“Estoy dispuest@ a marcarme un horario más cómodo de trabajo”

Y así tantos propósitos como personas hay por el mundo, porque no debemos olvidar que aunque suelen ser comunes ciertas voluntades no cabe duda de que cada uno de nosotros sueña con cumplir alguna en particular y por algún motivo concreto.

Nuestro trabajo nos acerca,  cada inicio de año, a los muchos y buenos propósitos que se marcan nuestros clientes. Y siempre, siempre, procuramos orientar del mismo modo: siendo prácticos y lo más sinceros posible.

¿Has hecho ya tu lista de propósitos de año nuevo? ¿Estás a punto de comenzar con ella? Antes de ponerte manos a la obra no dejes de leer los consejos que hoy te brindamos para que puedas llevar a buen término tus nuevas y buenas intenciones.

1.- Haz una lista pensando tan solo en ti. Escoge bien cuáles serán “tus” propósitos

Este es el primer error que suele cometerse: llevar algo a cabo sin estar plenamente convencidos, solo por seguir una tendencia o, peor incluso, llevados por alguna imposición de nuestro entorno  más cercano.

Tal vez no tengas el mejor trabajo del mundo porque ni por asomo tiene relación con tus estudios, pero te permite llegar a fin de mes y te pilla cerca de casa. Dada la situación actual, además, puede que no encuentres algo que te permita compatibilizar familia y tiempo libre tan fácilmente.

Así que, aunque tus padres y tu pareja insistan en que debes lanzarte a buscar algo más apropiado a tu preparación, si ves que para ti no supone ningún problema añadido seguir un tiempo más en tu actividad laboral actual (al menos hasta resolver cosas más importantes) puedes borrar de tu lista “cambiar de trabajo”, ya que podrías frustrarte al comprobar que no es tan sencillo, que te absorbe demasiado tiempo o que haciendo lo que otros dicen sientes que no tienes el control de tu vida.

Antes de implicarte en algo analiza bien los motivos que te empujan a conseguirlo y los beneficios que te aportará. Si no estás plenamente convencido/a de que es algo positivo para ti no lo pongas en práctica.

2.- Sé realista y honesto/a contigo mismo/a, y no te hundas en los momentos menos favorables

Muchas de las listas de nuevos propósitos que se inician cada año se quedan sin cumplir a las pocas semanas. ¿El motivo? Demasiados retos, y demasiado ambiciosos, en un tiempo récord.

Piensa bien… Llevas quince años de total abandono: fumas más de lo que te gustaría, comes fatal y te mueves muy poco. ¿En serio pretendes estar de nuevo en forma en seis meses?…

Ve alcanzando objetivos de manera escalonada.  Llegar a un peso correcto, mejorar la calidad del sueño, alimentarse de una forma equilibrada, hacer deporte regularmente, etc. no son una meta como otra cualquiera, sino objetivos a mantener el resto de la vida.

Cortar con todos estos malos hábitos de raíz tal vez sea la mejor de las soluciones, pero no siempre se dan las circunstancias favorables para afrontar un cambio tan radical, y si ves que la voluntad falla puedes sentirte un completo fracaso.

Dar el primer paso ya es iniciar el camino. No pasa nada por sentir que las fuerzas flaquean, a veces es bueno darse un respiro. Lo importante es remontar, seguir adelante y llegar al destino.  Y con paciencia (para saber esperar), perseverancia (para saber insistir, a pesar de tenerlo todo en contra) y voluntad (para querer cambiar las cosas) conseguirás todo aquello que te propongas, siempre.

Recuerda siempre esta frase: “Le llaman suerte, pero es constancia. Le llaman casualidad, pero es disciplina. Le llaman genética, pero es sacrificio”

3.- Para no equivocarte, escoge el mejor momento

Dar con el momento equivocado es lo que nos lleva también a abandonar muchos de nuestros nuevos propósitos.

Si enero y febrero son malos meses para dejar de fumar, porque es un período de mucho trabajo y estrés para ti, es mejor retrasarlo a otro momento del año (vacaciones, por ejemplo) en el que puedas llevar el reto mucho mejor y con mayores garantías.

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4.- No te compares con el resto

Las prisas son malas consejeras, pero mucho peor es mirarse en el espejo de otras personas.

Debes diseñar una estrategia pensada para ti, y únicamente para ti.

Cada persona tiene un ritmo de aprendizaje/adaptación, por lo que deberás empezar y después medir tus progresos en función de tus propias circunstancias.

El tiempo empleado no importa tanto cuando se consiguen retos que nos parecían imposibles de alcanzar. Esa es la lectura con la que deberás quedarte cuando te propongas algo que siempre se te ha resistido (aprender a conducir, hablar un nuevo idioma, acostarte temprano, ser más productivo/a en tu trabajo, etc.)

5.- Comparte tus logros, y compénsate por el esfuerzo

Nadie mejor que tú sabe lo que cuesta alcanzar un logro. Si estás consiguiendo avances, ¡que todos lo sepan!

Sentirse respaldado/a por el propio entorno es la mejor de las satisfacciones. Y superado cada pequeño desafío podrás celebrarlo y hacer felices a muchas personas que, sin duda, te quieren y quieren lo mejor para ti.

Además, contar con ese círculo de apoyo te servirá de motivación extra en los momentos más difíciles. Tal vez sea esa la diferencia entre seguir adelante y abandonar antes de tiempo.

Por otro lado, peldaño a peldaño se alcanza la meta, pero… ¿por qué no premiarse con cada pequeño éxito?

Saber que te espera una pequeña compensación al esfuerzo es, sin duda, un buen estímulo para seguir avanzando y logra dar sentido a lo que estás llevando a cabo.

6.- Ejercita el pensamiento positivo

Ninguno de estos consejos anteriores te servirá si no confías en ti y en tus posibilidades y en que vas a conseguir todo aquello que te propongas en la vida, ya sea en enero o en cualquier otro mes.

Dedica algunos minutos al día a visualizar el cambio que quieres conseguir e imagínate en tu nueva situación. Ese ejercicio te predispondrá, sin que te des cuenta, a perseguir tus objetivos con más fuerza y mejor entusiasmo.

Esperamos que estas ideas te ayuden a empezar con fuerza esos pequeños y grandes retos que nos planteamos con cada nuevo año que comienza. Recuerda que mejor poco y seguro que mucho e inabarcable.

Plantéate metas realistas y ve paso a paso. No importa lo que tardes sino que veas cumplidos tus sueños.  Y los demás… que sigan su propio ritmo.

Ahora sí que podrás decir con plena seguridad ¡a por todas! 🙂

Y tú, ¿sueles hacerte muchos propósitos de año nuevo? ¿Cómo te mentalizas para alcanzarlos? Cuéntanoslo si te apetece, ¡te esperamos en los comentarios!