Cada primavera te sientes abatid@ y triste, sin tus fuerzas y motivación habituales.

Escuchas por aquí y por allí que se trata de un problema que afecta a casi la mitad de la población española, con mayor o menor incidencia, en el cambio del invierno hacia la nueva estación y que se conoce como astenia primaveral, pero no sabes ni las causas ni el modo de disminuir, incluso prevenir, sus síntomas.  Únicamente dejas transcurrir los días esperando que la situación remita lo antes posible.

¿Puede ser un mito? ¿Se ha convertido la astenia primaveral en una estrategia de algunos laboratorios para comercializar supuestos compuestos revitalizantes y energizantes? ¿Se puede actuar para minimizar los síntomas de la astenia primaveral?

Vamos a ver estas y otras muchas cuestiones a continuación.

¿Qué es la astenia primaveral?

Astenia es un término de origen griego que puede traducirse en “ausencia de fuerza o vigor”.

Por astenia se agrupa a un conjunto de síntomas entre los que destacan:

•    Decaimiento generalizado: tristeza, falta de energía (por tensión arterial baja) y cambios en el estado de ánimo
•    Disminución de la libido
•    Falta de apetito
•    Dificultad para conciliar el sueño, junto a una mayor somnolencia diurna por este motivo
•    Irritabilidad acusada
•    Dificultad para la concentración
•    Episodios frecuentes de dolor de cabeza

Si bien se trata de un problema de naturaleza leve y pasajera, la suma de varios de estos síntomas puede añadirle intensidad, dificultar el diagnóstico y alargar su desaparición.

¿Existe algún método para diagnosticar la astenia?

No hay un tipo de prueba específica que confirme la sospecha, tan solo la exposición (por parte del paciente) de la sintomatología que padece y la valoración del facultativo en función de diversos factores concomitantes, si bien se pueden prescribir pruebas de laboratorio que confirmen o no el hecho de que la astenia pueda estar enmascarando otros problemas más serios.

¿Cuáles son las causas de la astenia?

Es este punto el principal foco de discordia entre los profesionales de la salud, ya que algunos de ellos niegan la entidad y la existencia de esta sensación y achacan su aparición a la revelación de otras patologías subyacentes, como un trastorno de naturaleza psiquiátrica.

Otros, en cambio, analizan más profundamente la circunstancia y la relacionan íntimamente con los ciclos hormonales y los neurotransmisores, influenciados a su vez por los complejos mecanismos de nuestro reloj biológico, que como sabemos deben adaptarse en primavera a condiciones de mayor cantidad de horas de luz solar, un aumento de la temperatura, un cambio de horario, distinto grado de humedad, etc.

Sean o no estas sus causas, y para ser exactos, todavía no existen estudios científicos que sean capaces de establecer un paralelismo entre estos factores y la aparición de la conocida como astenia primaveral.

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¿Cómo luchar contra la astenia primaveral?

La primera recomendación que podemos darte es la de NO medicarte por tu cuenta, ni siquiera con productos que dicen haber sido elaborados con ingredientes extraídos de la naturaleza. Será el profesional (el médico de familia en este caso) quien elabore un estudio de la situación y prescriba las recomendaciones que considere oportunas.

Por otro lado, lo que nos parece ir quedando claro es que la astenia responde más bien a un proceso de adaptación del organismo, por lo que es importante aprender a verla como un estado transitorio, no como una enfermedad.   Por tanto, no debemos pensar en ella en términos de tratamiento farmacológico (el facultativo no prescribirá nada para combatir la astenia) ni lanzarnos por cuenta propia a la farmacia a por el remedio mágico que nos devuelva el ánimo.

La ingesta de complejos vitamínicos, con supuestas propiedades vigorizantes, no tienen razón de ser dentro del marco de un buen estado de salud (constatado analíticamente) y de una alimentación equilibrada, ya que ésta será capaz de cubrir todas las necesidades del organismo.

También es bueno saber que, como proceso pasajero, su duración puede considerarse breve (días o escasas semanas), por lo que más allá de dar un mayor mimo al cuerpo no deben adoptarse medidas demasiado extraordinarias.

¿Y qué pautas es bueno seguir si se padece astenia primaveral?

Como decimos, son válidos tan solo unos pequeños cambios para notar que los síntomas de la astenia se reducen mucho.

Aquí lo importante es mantener estos hábitos durante todo el año, porque la consecución de unas buenas costumbres garantiza que el organismo pueda disponer de todos los elementos necesarios para trabajar como lo que es: una maquinaria perfecta, y no verse así afectado por factores exógenos como los que se sospecha causan la astenia primaveral.

Veamos qué ingredientes integrar a nuestra receta contra la astenia primaveral:

  • Cuidar la alimentación

Dar especial protagonismo a los alimentos frescos y de temporada.  Frutas, verduras y hortalizas vienen cargadas de color y sabor y contienen una enorme cantidad de agua (importantísima para garantizar la correcta hidratación), además de vitaminas y minerales que son imprescindibles para mantenernos alerta y con energía suficiente. Si mezclamos las verduras con cereales obtendremos la combinación perfecta para mantenernos en forma mientras complementamos el aporte de nutrientes necesario.

Consumir proteínas de buena calidad. Presentes en carnes, legumbres, huevos, quesos (preferiblemente frescos), pescados, etc. las proteínas nos servirán, entre otras funciones, para mantener en perfecto estado todos nuestros tejidos, siendo también excelentes reguladoras del sistema hormonal.

Dar prioridad a las grasas cardiosaludables. Aceite de oliva y frutos secos deben formar parte de la ingesta diaria de grasas cuyo extraordinario trabajo se extiende además al mantenimiento del sistema nervioso central.

  • Dormir bien, y el tiempo que sea necesario.

Habrá quien te diga que deberás descansar entre 6 y 9 horas al día, pero la realidad es que cada persona posee unas necesidades, marcadas todas ellas por su edad, ritmo de vida, etc.

Mantén unos hábitos de sueño saludables para así evitar acumular un mayor cansancio durante el día al restarle horas a la noche. Este detalle puede marcar la diferencia entre notar unos síntomas leves de astenia primaveral y otros más pronunciados.

  • Concédete un tiempo para la actividad física.

Oblígate, además, a que ésta sea al aire libre. El buen tiempo invita a la práctica del ejercicio en el exterior, y con ello estarás recibiendo los innumerables beneficios de la luz solar.

  • Evita los excitantes (refrescos de cola, café, bebidas energéticas, etc.), el tabaco y el alcohol.

  • Dedica unos minutos al día a relajarte y meditar.

Piensa, planea, analiza y siéntete en comunicación con tu “yo” interior. Los efectos son increíbles y se aprecian en el corto plazo.

Y un último consejo: si adviertes que el cuadro clínico se agrava o se alarga más tiempo de la lógica transición entre el invierno y el verano (dos meses, por ejemplo) no lo dudes y acude a tu médico de familia para que comience a descartar la existencia de alguna patología. Tratada a tiempo puede reducirse su sintomatología, acelerar el diagnóstico y mejorar sustancialmente su curación.

Sin más, esperamos que estos consejos te sirvan de ayuda y que la astenia pase por tu vida sin quedarse 😉