El ser humano siempre ha tenido presente la idea de que necesita alimentarse bien para poder sobrevivir. Sin embargo, el matiz “mucho” no siempre se correspondía con “bien”.

En nuestra era, diferentes investigaciones han ido dando forma a las pautas correctas de alimentación para garantizar un aporte adecuado de nutrientes, de tal forma que –en las proporciones adecuadas- éstos pudieran proporcionar al individuo buena salud, además de un peso y un desarrollo (crecimiento) correctos.

Los expertos en nutrición están de acuerdo en que, además de variada y equilibrada en nutrientes, una dieta debe estar adaptada a las características de la población y su estacionalidad pero –principalmente-  acomodarse a las particularidades de cada persona (edad, estado de salud, actividad física, sexo, etc.).

La pirámide nutricional surgió entonces con la idea de resumir, de un modo sencillo pero muy explicativo, los grupos de alimentos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales de la población.

La pirámide de los alimentos tiene la particularidad de clasificarlos en una estructura piramidal (de ahí su nombre) y no se ha elegido al azar.  La forma de esta figura geométrica resultaba perfecta para dividir, en grado de importancia (mayor o menor necesidad de consumo), las distintas recomendaciones nutricionales.

En la base se situaron los alimentos más necesarios, mientras que en la cúspide fueron colocados aquellos cuyo consumo se recomendaba tan solo de manera ocasional.

La pirámide de los alimentos era, y sigue siendo de hecho, una magnífica manera de mostrar una guía nutricional, de forma gráfica y fácilmente comprensible, con el objetivo de servir de apoyo en la elaboración de menús (diarios y semanales) sanos y perfectamente equilibrados.

Ni todas las pirámides nutricionales son iguales (varían ligeramente dependiendo de cada país) ni han permanecido inalterables a lo largo de los años. Desde que la primera pirámide nutricional viera la luz, allá por los años setenta, se han introducido ligeras variaciones para adaptarla a las necesidades de las distintas sociedades.

La pirámide nutricional en España

La SENC (Sociedad Española De Nutrición Comunitaria) es la organización responsable de la elaboración y modificación de la guía alimentaria de la población en nuestro país.

La última pirámide nutricional publicada por este organismo (en 2015) se detiene ya en los aspectos fundamentales de una vida sana, y que no solo proceden de una buena alimentación.

Hace ya especial hincapié en el hecho de cimentar una buena salud en base a otros hábitos saludables: ejercicio físico, ingesta de agua o un buen equilibrio emocional. Incide en el correcto reparto de las tomas de alimentos (se plantea la recomendación de fraccionar la ingesta diaria total de 3 a 5); busca concienciar de la importancia de una preparación culinaria más saludable (hervida, al vapor, al horno, evitando la fritura), y se detiene en el aspecto fundamental de que la comida forme parte de un momento de participación familiar (no comer en soledad) y de dedicarle el suficiente tiempo (no comer con prisas, sino saboreando cada bocado).

Se trata, sin duda, de un diseño de lo que nuestra era, sociedad y estilo de vida actuales demandan, y que no están reñidos con alimentarse correctamente.

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Partes de la pirámide nutricional española

– Base: Se compone, como hemos comentado, de las distintas recomendaciones que complementan una ingesta alimentaria equilibrada. Son hábitos saludables que, en conjunto con la alimentación, logran un correcto estado de salud, tanto físico como emocional.

Alimentos de consumo diario: Cereales, pasta, arroz, patatas y legumbres. Deben estar presentes cada día, constituyendo una fuente de energía necesaria y vital. En función de la actividad física se variarán las cantidades, siendo recomendable no bajar de las cuatro raciones diarias entre todas ellas.  Se recomienda, así también, que algunas de ellas se consuman en su variedad integral.

Alimentos de consumo diario: Grupos que han de estar presentes en cada una de las principales comidas. Aportan una fuente imprescindible de vitaminas, minerales, fibra y también agua. Son las frutas y verduras, junto al aceite de oliva. De este último se ponderan sus propiedades cardiosaludables y se aconseja su variedad virgen extra.

Alimentos de consumo diario: Lo constituyen los lácteos (leche, queso, yogur, cuajada), de los que es importante aportar al organismo de dos a tres raciones al día (cantidades variarán dependiendo de situaciones como crecimiento, embarazo, etc.). Constituyen una incuestionable fuente de calcio, proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales.
También encontramos en este corte las proteínas de origen animal (carnes, pescados y huevos), más frutos secos. De estos últimos puede ingerirse una ración diaria, mientras que carne y pescado deberán alternarse entre sí.

Alimentos de consumo ocasional o muy ocasional. En estos dos últimos apartados, la pirámide nutricional aconseja la ingesta ocasional de carnes curadas (jamón, embutidos y chacinas), piezas cárnicas más grasas, además de bebidas alcohólicas, en cuyo caso se recomienda un consumo “moderado y responsable”.

Grasas saturadas como la margarina y mantequilla, bollería y snacks, así como golosinas elaboradas principalmente con azúcar pueden integrarse, pero muy ocasionalmente, y por tanto se colocan en el estrato más superior.

También puede observarse que la pirámide nutricional española hace mención a los llamados suplementos vitamínicos.

Se sitúan fuera de las diferentes franjas divisorias, ya que constituyen un aporte personalizado;  SIEMPRE estarán sujetos al criterio del profesional médico.

Hasta aquí las principales novedades y las características principales de la pirámide nutricional española. Esperamos que estos datos te sirvan en el día a día.

Fuente imagen: SENC