Comer menos y moverse más. Estas parecen ser las dos recomendaciones básicas a seguir si el objetivo es el de perder peso; pero la “hoja de ruta” del adelgazamiento debe estar estructurada por más acciones (bien estudiadas) para que el proceso resulte fácil y placentero, y -sobre todo- para que los resultados sean perdurables.

Todo programa de pérdida de peso debe basarse en un método capaz de integrar pautas sencillas (fácilmente practicables) y adaptadas a cada situación, y  contemplar una reeducación alimenticia que permita adoptar unos hábitos saludables para siempre.

Para que cualquier plan de adelgazamiento cumpla su propósito, el individuo debe plantearse la pérdida de peso como una de las ventajas añadidas a su nuevo estilo de vida, no como el objetivo principal. La persona no debe percibir que le supone un sacrificio difícil de llevar a cabo; lejos de lo que se piensa, adelgazar NO significa necesariamente pasar hambre y tomar una dieta monótona e invariable, basada únicamente verduras al vapor y carne a la plancha.

El plan de pérdida de peso debe ser capaz de proponer una rica diversidad de alimentos y preparaciones diferentes, siempre adaptados a los gustos personales y la estacionalidad; la dieta debe contemplar las suficientes tomas al día para evitar los picos de insulina, resultando al mismo tiempo apetitosa y saciante; por otro lado, deberá permitir que siga manteniéndose vida social e ir variándose de acuerdo a los resultados obtenidos.

Siguiendo estas pautas se evita que, una vez alcanzado el peso que se considera adecuado, se vuelva a la rutina anterior y pueda revertirse el proceso, complicando aun más una nueva pérdida de peso (en algunos casos, el organismo “aprende” a guardar más reservas para evitar restricciones futuras) y derivando, muchas veces, en trastornos del comportamiento alimentario.

¿Cómo plantearse una pérdida de peso?

Lo primero de todo, no es lo mismo querer quitarse los kilos de más ganados después de algunos  excesos (navidades y verano son las fechas más propicias para ello) que pretender corregir una situación de obesidad considerable y que puede haber acompañado a la persona desde la infancia o adolescencia.

En el primer caso, ciertamente, bastará con regresar a la normalidad en las comidas, regulando los horarios y las cantidades, evitando caprichos y tentaciones y aumentando el ejercicio físico, para ver resultados en no mucho tiempo. Sin embargo, en otras situaciones se hará necesaria la valoración de un equipo de expertos para que el individuo se encuentre permanentemente acompañado, supervisado y motivado.

El grupo de profesionales puede llegar a ser bastante amplio y multidisciplinar, dependiendo de cada caso (endocrino, internista, preparador físico, cirujano cosmético, coach, psicólogo, etc.), pero deberá ser capaz de trabajar en conjunto para medir la evolución en todo momento y conseguir los resultados en el tiempo previsto.

Recuerda:

– Hay tantos tipos de obesidad como personas, ya que ha podido llegarse a una situación así por diferentes causas; por lo tanto, el método para eliminar peso ha de ser siempre  individualizado. No dejarse llevar por la dieta de moda o por un plan de dudosa eficacia (no reconocido por la comunidad científica) es la mejor de las decisiones que se puede tomar.

– De igual forma, los resultados también variarán dependiendo de cada persona, por lo que no es recomendable hacer comparaciones de la evolución con nadie, salvo consigo mismo.

– La pérdida de peso ha de estar motivada siempre por alcanzar un buen estado de salud, prevenir enfermedades futuras y mejorar la movilidad, nunca por conseguir un ideal de belleza o un peso corporal impuesto por el sector de la moda y la estética del momento, por ejemplo.

Adelgazar no implica necesariamente tomar medicamentos o suplementos para acelerar el proceso.   A este respecto, existen muy pocos fármacos hoy en día aprobados por los organismos competentes que puedan utilizarse como complementos de la pérdida de peso, y únicamente pueden ser prescritos por el profesional médico o farmacéutico. La inmensa mayoría de los productos que se publicitan como el remedio definitivo para el adelgazamiento (fibras saciantes, bloqueadores de grasas y carbohidratos, laxantes, inhibidores del apetito, etc.) tienen un coste excesivo por unos componentes que pueden ingerirse fácilmente con la dieta habitual (el caso de las fibras, por ejemplo) o no poseen una efectividad demostrada y pueden provocar, incluso, efectos secundarios si se utilizan en dosis inadecuadas y sin la debida supervisión.

Adelgazar no significa ponerse plazos estacionales sino una meta para toda la vida: estar sano.

– Si tienes la sensación de que estás siempre a dieta NO estás haciendo lo correcto y debes solucionarlo.

– La obesidad, se mide en IMC (índice de masa corporal), NO en tallas.

Ponte siempre en manos de expertos y te asegurarás un diagnóstico adecuado y unas pautas correctas.

Esperamos haberte ayudado con estos consejos.

Cuéntanos, ¿has conseguido bajar de peso?, ¿has aprendido a comer bien?, ¿estás en pleno proceso?, ¿qué avances has notado? ¡Esperamos tus comentarios!