El cuidado del cuerpo, o el excesivo cuidado al cuerpo, ha sido desde hace algunas décadas un asunto de debate, principalmente porque se ha venido sometiendo a los dictados de la moda.

De la despreocupación por disponer de unas determinadas medidas y la inexistencia de unos cánones de belleza concretos se ha pasado al excesivo celo por lucir unas formas, peso y talla acordes al marcado de la última tendencia, al universo de las dietas milagro y al negocio de las publicaciones con escaso o nulo rigor científico.

Debido a este radical giro han surgido diversos trastornos alimentarios del que son sin duda responsables los medios (prensa especializada en moda y belleza, principalmente), e innegablemente también las autoridades responsables de la escasa implementación de programas didácticos enfocados en profundizar en la educación de las emociones desde edades tempranas.

Junto a la excesiva preocupación por estar delgado a toda costa convive hoy otra tendencia al alza, a la que muchas personas se unen y de la que algunos famosos hacen gala: ser un “fofisano”.

¿Qué es exactamente un “fofisano”?

Este colectivo está integrado por personas que, sin padecer una obesidad como tal, lucen una figura con ciertos rasgos atléticos, fruto de una importante actividad física tiempo atrás, pero en cierta medida despreocupados hoy por sus michelines y luciendo orgullosos una incipiente barriga cervecera.

A este hecho se une la circunstancia de que son individuos metabólicamente sanos, esto es, presentan unas analíticas exentas de problemas de salud asociados a su exceso de peso (diabetes, hipercolesterolemia, tensión alta, etc.), lo que convierte al “fofisano” en una tendencia muy aceptada, y hasta perseguida, en la actualidad.

Actores como Leonardo DiCaprio, Ben Affleck, Adam Sandler o Russell Crowe son claros ejemplos de “fofisano”, de lucir un aspecto que difiere de lo que es una figura esculpida a golpe de gimnasio pero todavía con un incuestionable atractivo.

Fofisanos son, además, el 55% de los españoles que padecen sobrepeso hoy en día.

Y aquí es donde viene la cifra preocupante.  Sin llegar al extremo de la población estadounidense, afectada en un 75% por obesidad, en nuestro país nos vamos acercando peligrosamente (si esto no se frena) al 30%. Actualmente hay un 25% de los españoles con este problema.

Volviendo al tema que nos ocupa. Ser “fofisano” no lleva implícito el concepto de “gordito feliz”.

Esta realidad NO debe tomarse a la ligera y, ni mucho menos, agarrarse a ella con el pretexto de que no presenta inconvenientes a la vista.

Los expertos se han puesto manos a la obra para desmitificar esta circunstancia y para evitar que acabe situándose en una moda imparable que convierta a los nuevos “gorditos saludables” en una epidemia de futuros enfermos.

Un hospital barcelonés, el Hospital del Mar, ha realizado un estudio con medio millón de trabajadores españoles y con ellos ha constatado que ser “fofisano” no es un chollo como se nos quiere hacer creer.

Según las recientes investigaciones llevadas a cabo por este centro, de los ciudadanos analizados el 54% de las personas con obesidad presenta algún factor de riesgo relacionado con su situación de exceso de peso, aumentado por la herencia genética, lo que significa que en un futuro no muy lejano estas personas aumentarán el colectivo de población afectado por las enfermedades de nuestro tiempo, algunas de ellas de carácter silente, o lo que es lo mismo, asintomáticas, lo que aumentaría considerablemente el riesgo de muerte imprevista, y en edades todavía jóvenes incluso.

Aun así, y pese al mensaje de advertencia, los responsables del estudio afirman que la actual situación, es decir, presentar todavía una analítica dentro de unos parámetros correctos, debe llevarnos a reaccionar y corregir los malos hábitos.

Es imprescindible atajar cuanto antes el problema alimentándose de manera equilibrada, evitando los alimentos procesados, reduciendo el consumo de tabaco y alcohol y realizando actividad física regularmente, todo ello con el objetivo de prevenir en un futuro los efectos perniciosos de los kilos de más.

No hay cabida para la duda: tener sobrepeso y estar sano es, en boca de los profesionales, incompatible en el medio y largo plazo con un buen estado de salud.

Y es algo que nos deja también absolutamente claro un hecho: ni la obsesión por cuidarse al límite es saludable ni entregarse a los placeres de la comida, la bebida, el tabaco y el sedentarismo resultan ser una inversión rentable en términos de salud y bienestar.

Recuerda: si te encuentras en este colectivo reacciona de inmediato; no te relajes pero tampoco te obsesiones.

Comienza a cambiar las cosas, acude a tu médico para comprobar tu estado de salud y empieza a moverte más. Estarás contribuyendo a alargar tu vida y a hacerla mucho más feliz. ¡Te lo aseguramos!